jueves, 4 de febrero de 2010

Momo

Es la historia de Momo, una niña que vivía en un viejo anfiteatro a las afueras de una gran ciudad. Momo tiene la maravillosa cualidad de saber escuchar a los demás, por ello tiene muchos amigos que la visitan. Entre ellos están Gigi Cicerone y Beppo Barrendero, que son sus mejores amigos. Todas las tardes, montones de niños se acercaban al anfiteatro para jugar, porque con Momo era imposible aburrirse. De vez en cuando, Gigi contaba cuentos e historias increíbles.

Momo era muy especial; arreglaba discusiones y inventaba juegos, reconciliaba a la gente, y todo ello sin hablar, sólo escuchando a los demás.

2ª parte Los hombres grises (pág. 79 - 161)

Los hombres grises son unos hombres de carácter muy extraño, vestidos con trajes grises, sombrero y un cigarrillo en sus bocas. La gente no se daba cuenta de que estaban allí, pero ellos están ahí, intentando conseguir su objetivo. Dicho objetivo es robar lo más poderoso de lo que disponen las personas: (su tiempo) Para ello, los hombres grises convencen a las personas de que tiene que ahorrar tiempo y poner en sus depósitos. De esta forma la gente de la ciudad tenía cada vez menos tiempo y quería ahorrar aún más. Todo cambió, la gente estaba totalmente cansada y sin tiempo para los demás, menos Momo que seguía en su anfiteatro. Pero ahora nadie la visitaba porque la gente no tenía tiempo. Un día una tortuga llamada Casiopea entró en casa de Momo y le dijo que la siguiera. Momo la obedeció y después de un largo viaje llegaron a una casa rara donde vivía El Maestro Hora, Segundo Minucio Hora.

3ª parte Las flores horarias (pág. 161 - 253)

El Maestro le dijo que estaba en peligro, ya que los hombres grises la buscaban. Esa búsqueda se debía a que Momo estaba jorobando el trabajo de estos y resultaba un incordio. Momo se dio cuenta de que la casa estaba rodeada de hombres grises que querían entrar sin éxito. Tenía que acabar con ellos para que todo volviera a ser como antes y la única solución era que El Maestro parase el tiempo para que los hombres grises se quedaran sin reservas de tiempo y se difuminasen. El problema es que Momo tenía que abrir el depósito de tiempo para que volviera a sus propietarios en solo una hora. Y así se hizo, El Maestro paró el tiempo y los hombres grises corrieron hacia sus depósitos para poder sobrevivir. Momo aprovechó el momento para abrir los depósitos y devolver el tiempo a la gente; los hombres grises al quedarse sin tiempo que consumir desaparecieron al instante.

Con el tiempo de vuelta a sus propietarios, todo volvió a ser como antes y el anfiteatro volvió a estar lleno de niños que estaban con Momo.

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